- En frío (arranque en invierno o mañanas heladas) → si el aceite es demasiado espeso (alta viscosidad en frío), tarda mucho en llegar a todas las piezas → el motor arranca «seco» → desgaste brutal en los primeros segundos (¡donde se produce hasta el 70-80% del desgaste total del motor!).
- En caliente (verano, autopista, tráfico intenso) → si el aceite se adelgaza demasiado (baja viscosidad en caliente), la película lubricante se rompe → menos protección → mayor riesgo de gripado, rayaduras y averías caras.

Por eso la clasificación SAE (ej: 5W-30, 0W-20, 10W-40…) es tan importante:
- El número antes de la «W» (Winter) → indica el comportamiento en frío. Cuanto más bajo (0W, 5W), mejor fluye a bajas temperaturas → arranques más seguros y menos desgaste.
- El número después → viscosidad a alta temperatura (≈100 °C en el motor). Cuanto más alto (40 vs 30), mejor mantiene la protección cuando el motor está muy caliente.
Ejemplos prácticos según clima:
- Zonas muy frías (-20 °C o menos) → 0W-20 o 0W-30 (fluye rapidísimo en frío)
- Clima templado (la mayoría de España) → 5W-30 o 5W-40 (el más equilibrado y común hoy en día)
- Zonas muy calurosas o conducción muy exigente → 5W-40, 10W-40 o incluso 15W-50 (mejor estabilidad en calor extremo)
Regla de oro: NUNCA ignores lo que pone en el manual del coche. El fabricante ha diseñado el motor para un rango concreto de viscosidad. Poner un aceite demasiado grueso o demasiado fino puede aumentar el consumo, perder potencia, subir la temperatura del motor o directamente acortar su vida útil.¿Y tú? ¿Sabes qué viscosidad recomienda tu coche? Mira el tapón de aceite o el manual… y nunca dejes que te pongan «el de siempre» sin comprobarlo. Un buen aceite elegido según tu clima y uso = motor más longevo y menos disgustos.


